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Todo lo que tenés que saber sobre la alimentación basada en plantas

Foto del escritor: Samuel Garcia
Samuel Garcia
hace 31 minutos
2 min de lectura

Cada vez son más las personas que eligen transformar su plato. Ya sea por conciencia ambiental, empatía con los animales, motivos éticos, religiosos, económicos o simplemente para cuidar la salud integral, el cambio hacia una alimentación con mayor presencia de plantas es una realidad consolidada.

 


¿Qué es exactamente una dieta basada en plantas?

Alimentarse a base de plantas (Plant-Based) no significa necesariamente eliminar todo de un día para el otro. Se trata de dar prioridad a alimentos integrales de origen vegetal y densos en nutrientes, minimizando los Ultraprocesados y reduciendo o eliminando los productos de origen animal.

En el plato diario predominan: frutas y verduras frescas, legumbres (lentejas, garbanzos, porotos, soja y derivados), cereales integrales y pseudocereales (quinoa, amaranto, avena, arroz integral), frutos secos y semillas.

 


FLEXITARIANISMO VS. VEGANISMO: 


A diferencia del veganismo o vegetarianismo estricto, las dietas flexitarianas no prohíben totalmente la carne o los lácteos, sino que reducen su consumo al mínimo, priorizando grasas saludables (insaturadas) y reduciendo azúcares añadidos, harina blanca y ultraprocesados.

 

 

 

BENEFICIOS CLAVE PARA TU SALUD Y EL PLANETA


  • Salud Cardiovascular y Control Metabólico: Ayuda a disminuir el colesterol, regular la presión arterial y controlar los niveles de glucosa en sangre, reduciendo el riesgo de diabetes tipo 2, hipertensión y obesidad.

  • Prevención: Menor riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer.

  • Impacto Ambiental Positivo: La producción vegetal consume significativamente menos agua y recursos energéticos, generando una menor huella de carbono.



 



GUÍA PRÁCTICA DE RECOMENDACIONES DIARIAS


Si querés llevar una alimentación basada en plantas completa, variada y segura, tené en cuenta estos pilares:


Proteínas de calidad: Combina legumbres, frutos secos, semillas y pseudocereales (como quinoa o amaranto). Si consumís huevos o lácteos, podés complementarlos.


Legumbres todos los días: Lentejas, garbanzos, porotos, tofu, soja texturizada, hummus y dips.


Grasas saludables y Omega-3: Sumá semillas de chía y lino (molidas o hidratadas), nueces, aceites prensados en frío (canola, soja, chía) o alimentos fortificados con microalgas/DHA.


Calcio Biodisponible: Incluí al menos 3 porciones diarias de vegetales como brócoli, kale y repollitos de Bruselas, o bebidas vegetales fortificadas y tofu. (Acompaña limitando el exceso de sal, café, té y bebidas energizantes para evitar pérdidas de calcio por orina).

 

Maximiza la absorción de hierro:

  1. Consumí verduras de hoja verde y legumbres diariamente.

  2. Activa los nutrientes mediante el remojo, germinación o fermentación de legumbres, cereales y semillas.

  3. Sumá una fuente de Vitamina C (cítricos, kiwi, frutillas, pimiento crudo) en cada comida principal.

  4. Aleja el té y el café de las comidas principales para no interferir en su absorción.

 


Vitamina D: Busca la exposición solar adecuada (10-15 min si sos de piel clara; 20-30 min si sos de piel oscura o persona mayor). Si no es suficiente, recurrí a alimentos fortificados o suplementación bajo criterio profesional.


Vitamina B12 (Indispensable): Ningún alimento vegetal produce Vitamina B12 de forma natural. La suplementación con B12 es obligatoria y fundamental para vegetarianos, veganos y flexitarianos.


Acompañamiento profesional: Consultá periódicamente con un/a profesional de la nutrición especializado/a para planificar tu menú y realizarte chequeos de laboratorio regulares.

 
 
 

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