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We tripantu: la nueva salida del sol y de la luna

  • Foto del escritor: Samuel Garcia
    Samuel Garcia
  • hace 1 día
  • 2 min de lectura

El We Tripantu es la celebración del año nuevo mapuche, coincidente con el solsticio de invierno (ocurrido entre el 21 y 24 de junio). Es uno de los hitos más sagrados para este pueblo originario, traduciéndose en castellano como la "nueva salida del sol y de la luna". Trasciende lo meramente ceremonial para adentrarse en una profunda lección de ecología, salud y soberanía alimentaria.



La cosmología mapuche narra cómo sus antepasados se plantearon el desafío de descubrir y comprender los complejos fenómenos físicos del universo y la naturaleza. De esa observación paciente nació el descubrimiento de la noche más larga del año, momento crucial a partir del cual el ciclo se revierte: los días comienzan a alargarse y las noches a acortarse. Guiándose por las señales de las estrellas, la luna, las plantas y el sol, supieron determinar el momento exacto del We Tripantu.


Lejos de las rigideces impuestas por el calendario gregoriano, este ciclo de renovación ha sido festejado históricamente por diversos pueblos originarios de América del Sur a través de múltiples expresiones. Los mapuches aguardan este momento con la convicción de que el cambio de ciclo, regido por la luna,  propicia el brote de los vegetales y la reproducción animal, inaugurando una era de fertilidad. El viejo ciclo de siembras y cosechas concluye, y el sol regresa para infundir su energía renovadora tanto a la naturaleza como a las personas.



Una característica fundamental de la alimentación mapuche es su arraigo en principios de bienestar y equilibrio absoluto con la naturaleza. No se trata simplemente de saciar el hambre, sino de un acto consciente y preventivo que busca mantener la armonía interna y externa.



En síntesis, la cosmovisión mapuche atesora un sistema de conocimiento milenario que dialoga en perfecta armonía con el ecosistema para salvaguardar la salud humana. Si trasladamos estas verdades ancestrales a los desafíos modernos, estamos hablando de conceptos clave de nuestra agenda pública actual: Soberanía Alimentaria, Prevención de Enfermedades Crónicas no Transmisibles y, de manera primordial, Promoción de la Alimentación Saludable.



Si como sociedad contemporánea logramos comprender la profunda interdependencia entre las necesidades humanas y los ritmos de la tierra, seremos capaces de edificar valores culturales superadores. Esto nos permitirá redefinir la salud y la economía desde una perspectiva sostenible, resguardando nuestro presente y el porvenir de las futuras generaciones. Los modelos de salud modernos tienen una enorme deuda de aprendizaje con la sabiduría de los pueblos originarios; a menudo buscamos soluciones complejas en laboratorios lejanos, ignorando las respuestas que la propia tierra nos ofrece al alcance de la mano.


"¡Que en este We Tripantu renovemos colectivamente el compromiso de cuidado, respeto y protección recíproca con nuestra tierra y nuestra gente!"

 
 
 
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