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Alimentación Segura en Fiestas Populares

  • Foto del escritor: Samuel Garcia
    Samuel Garcia
  • 26 ene
  • 2 Min. de lectura

Durante el verano en muchas regiones de Argentina, las fiestas populares atraen a miles de turistas y dinamizan a la población local, lo que genera una mayor demanda de servicios como gastronomía, entretenimiento y hotelería.



Este aumento temporal del consumo requiere una preparación adecuada para satisfacerlo de manera segura y beneficiar a toda la comunidad. Estos eventos suelen involucrar la elaboración, comercialización y consumo masivo de alimentos, con una diversidad de actores: manipuladores con distintos niveles de conocimiento, infraestructuras variadas y acceso desigual a materias primas de calidad.


La inocuidad alimentaria depende de una cadena de responsabilidades compartida entre organismos de control, elaboradores, comercializadores, manipuladores y consumidores. Por eso, es esencial contar con personas capacitadas, con conocimientos homogéneos, para garantizar alimentos seguros y proteger la salud pública.


La preparación y venta de alimentos en la vía pública es una tradición en estas fiestas. Aunque el ambiente festivo puede relajar las precauciones, nunca se debe bajar la guardia: una manipulación inadecuada o una conservación deficiente pueden favorecer bacterias patógenas. No lavarse las manos, mezclar crudos con cocidos o ignorar las temperaturas de conservación son errores comunes que generan riesgos.

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CƓMO LOGRAR UNA FIESTA POPULAR SEGURA

Los principales responsables de la seguridad alimentaria son los elaboradores y comerciantes. Ellos deben garantizar la inocuidad cumpliendo estrictamente las normas de higiene. Aquƭ van las prƔcticas claves:


  • Lavarse las manos frecuentemente, proteger heridas abiertas y evitar manipular alimentos en caso de diarrea o enfermedad.

  • Lavar y desinfectar superficies de trabajo para prevenir contaminación cruzada.

  • Almacenar correctamente las materias primas, separadas por tipo.

  • Controlar temperaturas en todo el proceso: evitar dejar alimentos a temperatura ambiente; congelados a -18 ĀŗC, refrigerados entre 2 y 4 ĀŗC, y calientes por encima de 65 ĀŗC.


  • Proteger alimentos del entorno y separarlos (crudos de cocidos).

  • Separar zonas de trabajo antes de cocinar: crudos en un lado, cocidos en otro.

  • Preparar la comida con la menor antelación posible, especialmente ensaladas.

  • Mantener los alimentos protegidos antes de servir.

  • Etiquetar con descripción, fecha de elaboración y temperatura de conservación.

  • Todos los manipuladores deben contar con Carnet Sanitario y haber completado las capacitaciones requeridas.


Estas medidas previenen riesgos biológicos (como intoxicaciones por Salmonella o Escherichia Coli), físicos (cuerpos extraños accidentales) y químicos (plaguicidas en frutas/verduras o toxinas por fritura excesiva).



Presta atención especial a instalaciones, procedencia de alimentos, manipulaciones, almacenamiento, exposición y manejo de residuos (un aspecto clave a menudo olvidado). El objetivo final: alimentos inocuos que protejan la salud de todos los participantes.

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