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Día de la Celiaquía: vivir sin gluten también es normal

  • Foto del escritor: Samuel Garcia
    Samuel Garcia
  • hace 22 horas
  • 2 Min. de lectura

Cada 5 de mayo se conmemora en Argentina el Día Nacional de la Celiaquía, una fecha que invita a mirar de cerca una condición que impacta de forma profunda en quienes la vivencian.



La celiaquía es una patología autoinmune que afecta al intestino delgado y se desencadena por el consumo de gluten, una proteína presente en trigo, avena, cebada y centeno. Su diagnóstico puede ser difícil, porque sus síntomas suelen confundirse con otras molestias, pero sus consecuencias son reales y pueden ser severas si no se trata a tiempo.


Lejos de ser una simple “intolerancia”, la celiaquía obliga a cambiar hábitos, rutinas y hasta la manera de relacionarse con la comida. Puede manifestarse con dolor abdominal, distensión, diarrea, estreñimiento, anemia, cansancio persistente, pérdida de peso o alteraciones en la piel. En niños, además, puede afectar el crecimiento y el desarrollo. Por eso, reconocerla a tiempo es fundamental, cuando no se diagnostica la enfermedad continúa dañando la mucosa intestinal y comprometiendo la absorción de nutrientes esenciales para la salud.



El tratamiento es claro, pero no sencillo: una dieta estricta y permanente libre de gluten, y eso no significa solo dejar de consumir pan, fideos, tortas o alimentos envasados sin logos. También implica evitar la contaminación cruzada, es decir, la contaminación que puede producirse cuando un alimento sin gluten toca superficies, utensilios, o manos que estuvieron en contacto con productos con gluten. Para una persona celíaca, una mínima cantidad puede ser suficiente para provocar daño intestinal, vivir con celiaquía exige información, cuidado y compromiso de todo el entorno.


En los últimos años, la visibilizarían de la celiaquía permitió avanzar en mayor acceso a productos seguros y en un mejor etiquetado de los alimentos. Sin embargo, todavía queda mucho por hacer para garantizar una vida cotidiana sin riesgos y sin exclusiones. Porque detrás de cada diagnóstico hay una historia personal, una familia que aprende, una mesa que se reorganiza y una necesidad concreta: comer con seguridad y tranquilidad.



Recordar el Día de la Celiaquía es también recordar que la salud no depende solo del tratamiento médico, sino de la comprensión social, del acompañamiento y del respeto. Informarse, prevenir el contacto cruzado y sostener una alimentación segura no son detalles menores: son parte del derecho a vivir bien.

 
 
 

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